El embajador de la Unión Europea en Honduras, Gonzalo Fournier, compartió este 1 de mayo un mensaje en su cuenta de X en el que resaltó el impacto del café hondureño y recordó una historia de éxito vinculada a inmigrantes europeos en el país.
En su publicación, el diplomático destacó que el café hondureño “atrapa los sentidos y enamora”, al tiempo que evocó la trayectoria de la familia Hawit, cuyo origen europeo se remonta a las primeras generaciones que incursionaron en la producción y comercialización del grano en Honduras.
Fournier relató que Roberto Hawit inició su camino laboral en la Montaña de las Flores, en Yoro, donde trabajó con una familia cafetalera de origen alemán. A los 21 años, ya compraba pequeños lotes de café que posteriormente vendía a exportadores en San Pedro Sula, marcando así el inicio de su crecimiento en el rubro.

Posteriormente, en 1958, con apoyo financiero de Elías Siwady, amplió sus operaciones, lo que le permitió adquirir una finca en 1963 y fundar, junto a sus hermanos, la empresa exportadora “Roberto Hawit y Cia”, que con el tiempo se consolidó como una de las principales del sector.
El embajador también destacó que en 2001, los hijos de Roberto, Raúl y Munir Hawit, fundaron la empresa Caffex (Cafés Finos de Exportación), apostando por el mercado de cafés especiales. A partir de 2006, la compañía comenzó a comercializar café con certificaciones internacionales como Rainforest Alliance, UTZ, Fairtrade y orgánicos.
Actualmente, la empresa exporta café verde de alta calidad a 21 países, trabajando con productores independientes y organizaciones comunitarias en distintas regiones del país.
Fournier señaló que esta historia refleja el aporte de familias migrantes al desarrollo del sector cafetalero hondureño, así como la proyección internacional que ha alcanzado el café producido en Honduras.




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